"Un Modelo de Comunidad Terapéutica Autosustentable para América Latina "
Autores: Lic. Elsa Gervasio, Lic. Daniel Campagna

"yo con otros,
con otros, muchos otros,
te vamos expulsando
de la tierra a la luna
para que allí te quedes
fría y encarcelada
mirando con un ojo
el pan y los racimos
que cubrirán la tierra
de mañana."
Pablo Neruda
"ODA A LA POBREZA"
1) Introducción:
La estructura social contemporánea de América Latina, en los comienzos del siglo XXI, nos muestra una serie de problemas estructurales de difícil reconversión:
. Economías nacionales improductivas y dependientes.
. La Política sojuzgada a la Economía y a sus crisis cíclicas y progresivas.
. La injusticia social que condena, a grandes masas sociales, a vivir en la indignidad de la no-educación y el sub-alfabetismo. Promoviendo su pertenencia a una cultura marginal y condenando al ingreso progresivo, de sus futuras generaciones, a esta condición de pobreza estructural.
. La precariedad de concepción y modelo de liderazgo de su "Clase Dirigente" que ha convertido, el ingreso masivo de los países latinoamericanos al Sistema Democrático de convivencia, en un aventurerismo electoralista fugaz y falaz para obtener logros finitos y nuevos fracasos que promueven, inevitablemente, la desesperanza de los Pueblos.
Es así, con el carácter de urgencia que el momento histórico reclama, que nuestras sociedades se debaten entre salidas individuales y estrategias colectivistas, que no buscan el bien común, sino la adecuación de variables macro-sociales y económicas a las necesidades particulares de grupos instalados en diferentes posiciones en el esquema de poder.
Estamos frente a una de las crisis más profundas de América Latina, porque se presenta como crisis estructural que "organiza" negativamente las condiciones estratégicas del futuro.
La falta de educación formal y técnica, de los sectores populares, sus condiciones precarias de alimentación, vivienda y salud; su expulsión y marginación progresiva del campo productivo y laboral, traen consecuencias profundas que tendrán incidencia directa en la construcción de nuestras sociedades, en los próximos veinte años.
Aunque nuestros países se transformen y crezcan, grandes masas de hombres y mujeres, adolescentes y niños, permanecerán en una gigantesca sociedad marginal que sobrevivirá en acuerdo a sus propios usos y costumbres.
Estos sectores, de ampliación progresiva en los últimos años, poseen una Cultura Paralela, con lenguaje, valores y arte propio, con una forma peculiar de contar la historia y, a la vez, pensar la sociedad (filosofar) y sus condiciones de vida.
Cada acto individual o interpersonal, adquiere significado en esa "parasociedad" en permanente desarrollo. Sus criterios de pareja, familia, paternidad y maternidad; bondad y maldad, legal e ilegal, público y privado, son peculiares, diferentes. Se hallan "organizados" en un todo no escrito pero con vívida eficacia y presencia.
Un ejemplo de esta "moral" de sociedad marginal la daba la pareja circunstancial de la madre de un niño, consumidor de inhalantes, de 9 años de edad. El "padrastro" de este niño, al referirse al comportamiento del nene en su casa, decía: "...en casa no es caprichoso, para nada, no pide nada, ...todo lo que precisa sale de casa y lo consigue...".
Este niño, con problemas de abuso de drogas y de conducta graves, era "educado" y "no caprichoso" para su padrastro. Por ende, para él, no había conductas riesgosas de las que ocuparse.
Para nosotros, este sujeto, vive "en otro mundo". Y es cierto, es de "otro" mundo.
Observamos que, en este marco descripto, drogarse y alcoholizarse no es un acto individual, sino una acción-consecuencia afectada por innumerables variables personales, familiares, sociales e histórico-estructurales.
No podemos desprender del problema individual y familiar, en el abuso de sustancias psicoactivas, la representación de la estructura social que ese drama nos muestra.
Las condiciones sociales, derivadas de la pobreza estructural y de la marginación que esta pobreza produce en los sectores medios y bajos, fogonean la necesidad de uso de las sustancias psicoactivas más allá de la decisión de la persona de acceder a ellas.
Es parte y componente de las condiciones de sobrevida, de recreación y juego, de rebeldía y queja. Pensar y planear una Política Pública de Asistencia y Prevención sobre el Uso Indebido de Sustancias Psicoactivas implica, necesariamente, construirla a la luz de un Proyecto de Nación, de un pensamiento transformador de la Historia.
Un Plan Estratégico con una cosmovisión de Inclusión, Pertenencia, Identidad y Derecho, donde la Nacionalidad sea un espejo que refleje lo propio como valor y lo regional como eje, base, respaldo y configuración de un futuro integrado a la historia y cultura latinoamericana.
La política Pública podrá, entonces, integrar, incluir, diseñar condiciones saludables, en un escenario de fuerzas encontradas, marginantes y desintegradoras.
El Liberalismo del siglo XXI defiende los "actos" y "decisiones" privadas o privativas de los sujetos individuales, en términos del consumo de drogas ilegales, fármacos y otras sustancias psicoactivas.
Si hay enfermedad social, epidemia, narcotráfico, lavado de dinero y contrabando, no hay acto privado, ni "acción individual", en este campo.
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