Los que alguna vez consumimos drogas sabemos del rechazo que genera la idea de comenzar un tratamiento de rehabilitación. Todo tipo de fantasías se cruzan por la mente: Un lugar donde estás todo el día cultivando papas, donde te lavan el cerebro, donde vaya uno a saber que te hacen. Estas son ideas basadas en el desconocimiento y el miedo y excusas siempre válidas para seguir drogándonos.
Pero lo que nos impulsa a hacer algo, a dejar de consumir es el sentimiento de hastío y desesperanza y no encontrar una salida. En ese momento pedimos ayuda y ahí todas las excusas desaparecieron. Para los que hicimos un tratamiento de rehabilitación, estar en tratamiento es haber tenido la posibilidad de acceder a conocernos mejor, la posibilidad de recuperar a nuestros afectos, de reconstruir lo que durante tanto tiempo intentamos destruir empezando por nosotros mismos. Al contrario de lo que pensábamos mientras estuvimos en tratamiento en EL REPARO, encontramos mucho más respeto, afecto y generosidad “en el afuera” de la que alguna vez creímos merecernos. Si todavía creés que existe alguna esperanza, si todavía te querés un poco o querés a alguien y "las cuentas no terminan nunca de cerrar" date una oportunidad.
Adictos Rehabilitados de la Comunidad Terapéutica EL REPARO.
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